Hospital las evalúan e identifican su procedencia y periodos de estilo. Es realmente un centro especializado, según explicaciones de su fundador.

 

Importante: buscar la marca

Para los iniciados en la materia hay que decir que el valor de una muñeca depende de varios factores, según explicó nuestro entrevistado: el primero y más importante es el de la marca; luego se valora también el aspecto físico, la finura de los rasgos, la calidad de la porcelana y el detalle de los demás materiales empleados en su fabricación”.

Agregó, que “ a la hora de comprar una muñeca hay que fijarse, pues, en la marca, generalmente ubicada en la profundidad de la nuca, y a veces también en el cuerpo si este es de porcelana. Esta marca puede consistir en unas letras o números o una mezcla de ambos, formando una especie de clave”.

“Existen libros o diccionarios en los que se pueden encontrar hasta los más mínimos detalles de todas las marcas, o al menos de las más importantes. También se puede distinguir una marca determinada por la expresión de la boca o de los ojos o por algún otro detalle, aunque para ello hay que ser bastante experto”.

Un detalle curioso, explicó Chais, “es que algunos artesanos del siglo pasado reproducían en las muñecas los rostros de sus hijas, formando series cuyo extraordinario parecido les hace identificables.

 

Las reparaciones a rango de museo

El hospital hace cualquier tipo de reparación o restauración completa de la muñeca. Expresó Chais, que no tienen tarifas establecidas porque en cada figurilla hay diversos trabajos que realizar. En algunos casos es necesario reemplazarles un ojo o los dos ojos, de acuerdo al periodo, estilo y época. En otras oportunidades deben restaurarles los pies o las manos o incluso cambiarlas por unas nuevas que le correspondan. Aunque los precios no son bajos debido a que todo el trabajo se hace a mano e individualmente, si se garantiza la satisfacción del cliente.

Agregó, Irving Chais, que entre su numerosa clientela se cuentan algunos museos e importantes colecciones de muñecas a través de todo Estados Unidos. En particular, el trabajo más frecuente es el de lavarlas y retocarlas.

Pero aquí no solamente restauran muñecas. También ejercen la reparación y restauración de animales en porcelana o cualquier otro material de manufactura. También han arreglado figuras que adornan lámparas de mesa, incluidas algunas que datan de dos o tres siglos anteriores.

 

Un colombiano experto en muñecas

Hace cerca de cuatro años que Luis Hernando Casas reside en Nueva York. Nacido en Bogotá Colombia, hace 40 años, Casas es también el fundador de la Clínica de muñecas de su ciudad natal.

Casas estudió medicina sin terminar la carrera. Luego estudió administración de negocios y conjuntamente con una hermana, iniciaron la clínica, que todavía funciona en Bogotá.

“En realidad, mi familia ha estado involucrada en este ramo desde hace ya bastantes años. Mi madre ha sido modista de muñecas. La fábrica más importante pertenece a mi padrino. De allí nació mi afición...”

Cuenta Casas, que durante sus vacaciones del colegio iba a la fábrica a trabajar y allí fue donde conoció el negocio, llegando a manejar el Departamento de Producción de la empresa.

“Después de esta experiencia fue que montamos la clínica que funciona desde hace veinte años, la cual es dirigida por mi hermana”.

“Hay una gran afición por la colección de muñeca”, dice Casas “conozco una dama muy acaudalada, cuya colección está valorada en 100 millones de dólares”.

 

El valor sentimental...

“Los coleccionistas hacen grandes inversiones en las muñecas y gustan de guardarlas por el valor sentimental. El otro valor, es el valor tangible: el comercial, que a través de los años, como las alhajas y otros objetos, puede subir y multiplicar su valor”.

“La única pena en esta rama del coleccionismo, es que hay muchos comerciantes, pero no existe personal capacitado o que se interese por esta carrera: la de trabajar la mano de obra la artesanía”, dijo.

 

La historia...

En este trabajo se hace necesario estudiar e investigar la historia de esta legendaria industria. Por ejemplo, explicaron ambos entrevistados, es de singular importancia saber la edad de la muñeca, la procedencia, e incluso hay que saber la forma original y al restaurarlas es importante el darles las características originales que tuvo al ser fabricada.

También, como en la historia del arte, hay que continuar conociendo y estudiando las cosas nuevas que en un futuro, serán parte de colecciones.

 

Reparaciones para famosos...

No hace mucho, recibieron la visita de Paul Newman, que traía una pequeña escultura que representaba el personaje desempañado por su esposa en la película MRS. Bridge. Había encomendado este trabajo a un escultor que trató de imitarla, sin lograrlo. Este era el regalo de cumpleaños de Paul Newman a su esposa. La dejó en manos de Chais y Casas, y ellos le cambiaron completamente las facciones, logrando un retrato del personaje y complacieron a Newman en su petición.

También hacen vestuario para muñecas de acuerdo a la época. Tienen tres modistas, una de ellas hermana de Chais, Inés Casas, esposa de Luis, hace las pelucas.

 

Los muñecos de peluche...

“Hay afición por el coleccionismo muñecos de peluche. Los muñecos más valorados de esta clase, son los manufacturados por la firma Steiff de Alemania, que son los mejores fabricantes de osos, en el mundo”.

“En nuestra colección hay varios de ellos”, dice Chais, “y actualmente hemos mandado un oso de peluche Steiff, fechado 1910, que está en una subasta de Londres, con un estimado preventa de 15 mil dólares. No es por su tamaño que se valora, sino por su estado se conservación, fecha y manufactura”, explicó Casas.

En el momento de despedirnos, vemos a nuestro paso una serie, en fila de cajas, destapadas, con muñecas y muñecos rotos, con sendas etiquetas de identificación. Preguntamos de qué se trataba esa línea de cajas, y la respuesta que nos dieron fue: “Son muñecas accidentadas que están esperando su cirugía...”. El N.Y. Doll Hospital, está ubicado en el 787 Lexington Avenue (calles 61 y 62) en Manhattan. Atienden de lunes a sábado, con horarios de 10 a .m. a 6 p.m. No es necesario hacer cita.

 

Luis Hernando Casas, sus estudios de medicina ahora le sirven para reparar muñecas.

Irving Chais, tres generaciones reparando muñecas. “Las mejores muñecas son las alemanas...” asegura.