EXISTE UNA CLINICA EN LA QUE NUNCA SE MUERE NADIE.

Por Juan Candia. Como se “curan” los muñecos y como trabajan sus “cirujanos”.

“Y viendo que Pinocho se moría, le puso un corazón de fantasía y Pinocho sonriendo despertó”. La canción lo dice todo, porque resulta que los muñecos tienen como un poco de alma y por lo tanto parece que les duela la vida”. Por eso cuando los interesados entran a una clínica de muñecos se dan cuenta de que allía parece que en verdad los muñecos se constituyen en paciente, con médicos y enfermeras que los cuidad, los curan y les devuelven un poco de vida ilusoria.

Resulta que esta clínica de muñecos está situada en la calle 67 con carrera 11, es decir a menos de dos cuadras de una verdadera clínica infantil de manera que, a veces, señoras que van con sus hijos enfermos, entran a la clínica de muñecos e insisten en que se atienda a los pequeños pacientes, COMO EN UNA CLINICA VERDADERA.

Lo primero que el visitante ve al entrar a esta clínica es una “enfermera” que atiende en un escritorio en el que existe un aviso que dice simplemente “urgencias”. Esa “enfermera” es la española María Francisca Ortega, nacida en Zaragoza y quien es la encargada de atender a los “pacientes”, inscribiendo la orden de “hospitalización”. El visitante ve otros pequeños letreros como “cirugía”, “medicina interna”, “anestesia”, todo lo cual da la sensación de que verdad se trata de una clínica en la que sólo falta la sangre y el dolor de los paciente. El personal que atiende la clínica viste blusas blancas y hasta se percibe un cierto olor a medicamentos, a remedios, a cloroformo, a yodo, a muerte pequeña.

 

LAS “ENFERMEDADES” MAS COMUNES.

María Francisca, que es capaz, según ella misma dice, de bailar una cumbia o la jota aragoneza de su tierra, afirma que las “enfermedades” más comunes de los muñecos son, la caída del cabello y de los ojos. Explica que al muñeco como a cualquier paciente, primero se le hace la respectiva consulta y luego se le extiende la correspondiente “orden de hospitalización” en forma que el “paciente” tiene allí todas las garantías para curarse como es debido.

Posiblemente es la única clínica en el mundo en la cual no se ha registrado nunca una sola muerte.

 

EL “CIRUJANO” DE LOS MUÑECOS.

Eduardo Cortés desde hace cinco años se ha dedicado a la “cirugía” de los muñecos. El, como todo un médico, viste su blusa blanca y se compenetra por completo de su papel como si en verdad, en estos paciente latiera un corazón, o corriera sangre, o de alguna manera se reflejara la angustia a la alegría de la vida, Eduardo afirma que la mayor parte de su labor consiste en hacer la “cirugía” de los ojos y los injertos de dedos y de piernas. Algunos muñecos “se enferman” del mecanismo que