VIERNES 28 DE ENERO DE 198-EL TIEMPO 5-A

Historias clínicas ilustres

Por DANIEL SAMPER PIZANO

El martes al mediodía, a tiempo que el presidente Belisario Betancur era internado en Marly para una operación de apendicitis, ingresaba a otra clínica, situada a 80 cuadras de allí, una paciente llamada Jenny.

Su problema era mas grave que el del presidente pues el medico que la examino se dio cuenta de que tenia el árbol roto, circunstancia que le impide todo movimiento. Jenny quedo en observación hasta mañana, cuando se da sometida a una intervención quirúrgica que espera devolverle la salud perdida.

Todos los reportes científicos señalan que Betancur estará despachando de nuevo en palacio antes de que Jenny pueda reunirse con su hijo Juanito. José Felix Patiño, el cirujano que estrago el apéndice al presidente de la república, se mostró optimista sobre una rápida mejora de su paciente. Jorge Rodríguez, el que emprenderá mañana el transplante de árbol a Jenny, prefirió no aventurar pronósticos muy alegres. El sostiene que Jenny, como todas las muñecas de su especie fabricadas en Hong Kong, son de pésima calidad y “se escuartizan de solo mirarlas”.

Sin embargo, en la Clínica Nacional de Muñecos el doctor Rodríguez y su grupo de cirujanos harán lo posible para que, después de la reparación, Jenny tenga muchos años de vida. “Tantos como le deseo al presidente Betancur por que aquí somos muy conservadores y yo vote por el en las elecciones”, señalo Rodríguez un bogotano de 24años de edad que lleva cinco y medio dedicado por completo a arreglar muñecas rotas.

Jenny es una muñeca del estilo Tili, niñas arrulladoras de pasta que cargan un muñeco aun mas pequeño que esta clínica son Tilis y Angelinos. Sobre todo Tilis fabricadas en Hong Kong, sobre cuya precaria salud dan fe la cantidad de ejemplares que yacen moribundos en los anaqueles del consultorio de Rodríguez. Sin embargo, también llegan Ricarditos, Barbies y tum belinos los Ricarditos pasan automáticamente al pabellón gerontologico, pues son muñecos que muchas veces tienen mas de veinte años. Las Barbies aunque enanas, acusan por lo general recia constitución física. Los tumbelinos, que succionan chupo y lloran, tienen a veces problemas con las cuerdas vocales “es cuestión de arreglarse el mecanismo de berrear”, explica fríamente el cirujano jefe de la Clínica Nacional de Muñecos.

Como los médicos de marly, estos también tienen sus tarifas. Una apendicectomia como la que le practicaron al presidente Betancur cuesta aproximadamente entre 20 y 30 mil pesos. Una reparación de árbol en la Clínica Nacional de Muñecos vale entre 380 y 450 pesos. La diferencia interesante es que el precio de Rodríguez incluye drogas, asistencia hospitalaria e intervención científica. La tarifa medica es, en cambio, apenas una parte del costo total del percance.

“ No cobramos consultas”, afirma Rodríguez, sus colegas que trabajan con carne y hueso si. Entre 2 mil y 3 mil pesos puede costar una revisión de un cirujano, otros hospitales de muñecos, como la Clínica Julio Cesar Reyes, cobran 40 pesos por consulta, los ojos tienen una tarife estándar, que es idéntica en las dos clínicas: 250 pesos por colocación de un par nuevo. , los ojos de las Tilis, sin embargo, cuestan 350pesos.

Como en la clínica Barraquer , en la de muñecos funciona un banco de ojos para cualquier emergencia. También hay bancos de brazos, piernas, cuerpos mecanismos, bandas (los angelinos suftren muchos traumatismos de banda: ¿banditis?). por lo general, un trasplante y la habilidad del bisturí de los médicos de la Clínica de Muñecos son suficientes para que el paciente se recupere. Pero hay ocasiones desventuradas en que la ciencia se declara derrotada ante ferocidad del mal. Es por ejemplo, cuando se han extraviado piezas importadas fundamentales para la vida del muñeco. En esos casos, los cirujanos tiran el destornillador y comunican a los propietarios del muñeco la infausta noticia; esta desahuciado. Se necesitaría el hada madrina que puso un corazón de fantasía a pinocho en el viejo hospital de los muñecos, para que el paciente, sonriendo despertara.

Jenny, la arrulladora que ingreso a la clínica Nacional de Muñecos al mismo tiempo que lo hacia a la de marly el Presidente de la República , será dada de alta el próximo miércoles, después de la terapia de árbol que costara 350 pesos.

A la misma hora que ella y Betancur quedaban en manos de los médicos, a la clínica del vestido ingreso una chaqueta carmelita de cuya cirugía se encargo el veterano sastre Carlos Ovalle. Luego de reemplazarle el forro y los bolsillos exteriores sin anestesia, fue dada de alta el miércoles. La cuenta ascendió a 1.280 pesos.

Simultáneamente, un mosquetero con fracturas en la pierna izquierda y el sombrero entra al servicio de emergencias de la Clínica de Porcelanas. Doña Amparo de López, directora científica del establecimiento, señalo que se trata de una figura italiana de marca patarino que deberá ser sometida a delicados trabajos de reparación. De los cuatro pacientes - Betancur; Jenny, la chaqueta amarilla y el mosquetero- este ha de ser el que permanezca mas tiempo hospitalizado. El pronostico clínico le señala larga temporada de sanatorio. Y dada su endeble constitución cerámica, nadie garantiza que, tres meses y 3.500 pesos después, no se caiga en un descuido de su diseño y sufra otras novedades de salud que necesariamente pertenecerán al orden de las fracturas, pues aun no se conoce el primer caso de una porcelana con apendicitis aguda.