CLINICAS DE MUÑECOS

Por Pilar Tafur Fotografía de Maruka Fernández

Hasta el viejo hospital de los muñecos llegó el pobre Pinocho malherido que el cruel espantapájaros bandido lo sorprendió dormido y lo atacó.

Afortunadamente para Pinocho, quien llegó con la nariz hecha pedazos y una pierna en tres partes astillada, existía la clínica de muñecos donde el viejo cirujano, llamado con urgencia, con su vieja ciencia pronto lo remendó.

También en Bogotá, Pinocho o cualquier muñeco malherido puede recurrir a una clínica para recobrar su salud. Un trencito eléctrico varado retoma fuerza y velocidad. Una muñeca sin ojos recupera su hermosa mirada.

Pero no solamente los juguetes cuentan con clínica propia. REVISTA DINERS, descubrió una clínica donde las viejas camisas con cuellos y puños raídos quedan como nuevas luego de un trasplante. Otra, donde las porcelanas rotas resucitan como por arte de magia. Y una, donde los vestidos pasados de moda quedan muy “in”, donde las prendas grandes o largas se tornan a la medida y donde los rotos o quemaduras de telas y paños desaparecen con cirugía plástica.

 

Doctores y enfermeras vestidos de blanco

Una enfermera de blanco impecable recibe al paciente, le llena su hoja clínica donde se describen los síntomas y entrega la orden de hospitalización. Un doctor, debidamente uniformado se hace enseguida cargo del enfermo y le anuncia a sus familiares cuánto habrá de durar bajo su estricto control. Una vez el paciente ha ingresado a la sala de operaciones, le quedan prohibidas las visitas.

Esta clínica funciona con todas las de la ley, con la única particularidad de albergar enfermos muy especiales, muñecas de trapo, ositos de felpa, marionetas o títeres, trenes eléctricos, .........de pilas, bebés de caucho, dormilones de cuerda...que hemos creado a los niños la sensación exacta a la de una clínica de verdad, para que tengan la certeza de que su juguete enfermo saldrá “completamente curado”. Explica el “doctor” Casas Reyes.

Agrega que no les permiten la entrada a la sala de operaciones, pues a los niños los afecta muchísimo ver ese lugar con brazos y piernas sueltos, cabezas y cuerpos separados, ojos de muchos colores y tamaños, pelucas y estómagos con el mo..... en reparación.

Los niños son muy suceptibles y para ellos los juguetes tienen vida – dice. Muchas veces nos ha ocurrido que los padres aprovechan un descuido del niño para traer a reparar su juguete predilecto y cuando el pqeuño se da cuenta no deja de llorar hasta que vienen a la clínica a recuperarlo. Generalmente esto ocurre con los muñecos de felpa que “internan” para lavar y sin los cuales el pequeño dueño no puede dormir.

La Clínica de Muñecos de la familia Casas Reyes ofrece múltiples servicios a su clientela: injertos, trasplantes, cirugía plástica, cambio de pelo, oculista, salón de belleza con limpieza general, champú, maquillaje, peinados, vestuario para todas las tallas, taller automotor para carritos de toda índole y mil reparaciones más.

“El juguete que más nos llega enfermo es el tipo bebé –afirma Luis Hernando Casas – porque su mamá lo ha pintado con esfero, o le ha inspeccionado qué tiene por dentro o porque ya no quiere hacer pipí. Otro daño muy corriente es el de los ojos, ¡En este aspecto estamos compitiéndole a la Barraquer !”.

En la Clínica de Muñecos participa toda la familia: los padres que fueron pioneros de la industria de muñecos en Colombia; cuatro hijas, que se ocupan de la infraestructura de la clínica; Julio César, quien fue el fundador y ahora dirige la sucursal en Medellín; y Luis Hernando, director de la clínica en Bogotá.

 

CLINICA DE MUÑECOS

JULIO CESAR CASAS

REYES

Reparación técnica de toda clase

De juguetería nacional y extranjera

Pelucas, injertos, trasplantes,

Ajuares, lavamos felpas y peluches,

restauramos porcelanas y maniquíes.

Carrera 38A No. 5E – 50

Teléfono: 587243. Horario lunes a

Sábado 9:00-12:00 3:00-7:00 P.M.

(16-56-9641)